La compañía espacial debutó en el Nasdaq con una valorización inicial de US$1,77 trillon y superó los US$2 trillones durante su primera jornada bursátil.
La operación impulsó la fortuna de Elon Musk por sobre US$1 trillon, equivalente a más de un millón de millones de dólares, y lo convirtió en la persona más rica de la historia.
Google también salió ganando: su participación en SpaceX hoy vale más de US$100.000 millones.

Elon Musk se convirtió en el primer trillonario del mundo tras la salida a bolsa de SpaceX, una operación que llevó la valorización de la compañía a superar los US$2 trillones (equivalentes a 2 millones de millones de dólares) durante su primera jornada bursátil y la ubicó entre las empresas más valiosas del planeta.
El hito consolidó a Musk como la persona más rica del mundo y marcó uno de los momentos más relevantes para los mercados financieros de la última década.
Pese a la apertura bursátil, el empresario mantiene cerca del 42% de la propiedad económica de SpaceX y alrededor del 85% de los derechos de voto. Esa posición explica el fuerte impacto que tuvo la operación sobre su patrimonio.
La salida a bolsa puso fin a años de especulación sobre el valor real de SpaceX. Durante más de dos décadas, la compañía permaneció fuera de los mercados públicos pese a convertirse en uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos del mundo.
De startup espacial a gigante global
Cuando Musk fundó SpaceX en 2002, pocos apostaban por el éxito de una empresa privada dedicada a desarrollar cohetes reutilizables en una industria dominada por agencias estatales y grandes contratistas de defensa.
Con el paso de los años, la compañía transformó el sector espacial mediante lanzamientos reutilizables, contratos con la NASA y el despliegue de Starlink, la red de internet satelital que hoy constituye el principal motor de ingresos del grupo.
Ese crecimiento terminó siendo premiado por Wall Street. Tras el debut bursátil, SpaceX pasó a integrar el reducido grupo de compañías estadounidenses con valoraciones superiores a US$1 trillion.
La magnitud del fenómeno también tuvo efectos dentro de la empresa. Diversas estimaciones difundidas por medios financieros internacionales apuntan a que miles de trabajadores y ex trabajadores de SpaceX vieron multiplicarse el valor de sus participaciones accionarias tras la apertura bursátil.
El premio de Google
Mientras la atención mundial se concentró en Musk, otro gran ganador emergió en silencio.
Alphabet, la matriz de Google, mantiene una participación cercana al 5% en SpaceX gracias a inversiones realizadas hace más de una década, cuando la compañía espacial aún estaba lejos de alcanzar las valorizaciones actuales.
Tras el debut bursátil, esa participación pasó a tener un valor estimado superior a los US$100.000 millones, transformándose en una de las inversiones corporativas más exitosas de los últimos años.
El dato resulta llamativo porque buena parte del mercado asocia a Google con publicidad digital, búsquedas en internet e inteligencia artificial. Sin embargo, pocos consideran que la compañía posee una participación relevante en uno de los proyectos empresariales más ambiciosos de la era moderna.
La apuesta realizada por Google terminó convirtiéndose en uno de los grandes aciertos corporativos de la última década. El valor de su participación supera ampliamente el capital originalmente comprometido cuando apostó por SpaceX en sus etapas de crecimiento.
La apuesta de Wall Street
La valoración alcanzada por SpaceX no puede explicarse únicamente por sus cohetes o contratos espaciales.
Los inversionistas están apostando a una compañía que combina conectividad global, software, inteligencia artificial e infraestructura digital apoyada en la red satelital Starlink.
La tesis de Wall Street es que SpaceX puede expandirse mucho más allá de la industria aeroespacial tradicional. La empresa busca desarrollar nuevos negocios ligados al procesamiento de datos, la inteligencia artificial y los servicios digitales construidos sobre su infraestructura espacial.
SpaceX también apuesta por proyectos de computación orbital y procesamiento de datos en el espacio. Sin embargo, la propia documentación presentada a inversionistas advierte que estas iniciativas aún se encuentran en etapas tempranas y enfrentan desafíos técnicos relevantes antes de alcanzar viabilidad comercial.
Entre las apuestas futuras también destaca el acuerdo anunciado para adquirir Cursor, una de las empresas más relevantes del sector de programación asistida por inteligencia artificial. La operación, valorada en US$60.000 millones según antecedentes difundidos al mercado, aún se encuentra pendiente de completarse.
Para muchos inversionistas, precisamente esa combinación de conectividad global, inteligencia artificial, software e infraestructura tecnológica explica por qué SpaceX logró una valoración superior a US$2 trillion.
La salida a bolsa convirtió a SpaceX en una de las empresas más valiosas del mundo y consolidó a Elon Musk como el principal beneficiario de una apuesta iniciada hace más de veinte años. Lo que comenzó como una arriesgada empresa de cohetes terminó transformándose en una plataforma tecnológica global capaz de crear al primer trillonario de la historia y generar una ganancia extraordinaria para uno de sus socios más silenciosos: Google.





