Más de 250 registros vinculados al metal precioso reaparecieron en Magallanes mientras el activo alcanza máximos históricos internacionales.
El Sernageomin identificó 65 proyectos de exploración y 48 campañas de sondajes repartidas entre Tierra del Fuego, Laguna Blanca y Río Verde.
El fenómeno mezcla pequeños exploradores, antiguos sectores mineros y campañas vinculadas incluso a Antofagasta Minerals, Newmont y Southern Gold.

Las antiguas historias sobre dragas, buscadores y gravas auríferas volvieron silenciosamente a circular en Magallanes. Mientras el oro alcanza niveles récord impulsado por la incertidumbre global y la búsqueda de refugios financieros, catastros oficiales muestran un nuevo movimiento de exploraciones y solicitudes mineras repartidas por Tierra del Fuego y otros sectores australes.
Más de 250 registros vinculados al oro -entre pertenencias, exploraciones, faenas, antecedentes y otros- aparecen hoy en plataformas geológicas y mineras revisadas por RoadShow. El mapa incluye nuevos movimientos en Porvenir, Laguna Blanca, Río Verde, San Gregorio y Cordón Baquedano, zonas históricamente ligadas a la antigua actividad aurífera fueguina.
El fenómeno reaparece lejos de los gigantescos yacimientos del norte chileno. Esta vez el movimiento avanza entre pequeños exploradores, sondajes, campañas geológicas y proyectos de bajo perfil que comenzaron nuevamente a multiplicarse bajo el viento austral.
Uno de esos casos apareció recientemente en Porvenir. Una consulta de pertinencia ingresada al sistema ambiental propone remover gravas auríferas mediante un trommel móvil, una gigantesca máquina giratoria similar a las utilizadas en las series de NatGeo sobre la búsqueda de oro en Alaska.
El proyecto considera diez trabajadores y procesamiento sin mercurio ni cianuro. Aunque la iniciativa todavía permanece en evaluación ambiental, el caso volvió a instalar una imagen prácticamente olvidada en Magallanes: la búsqueda de oro.

Más oro que cobre
Los datos geológicos del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) muestran que cerca de dos tercios de los depósitos metálicos identificados en Magallanes están asociados al oro. En total aparecen 54 depósitos metálicos reconocidos en la región y alrededor del 64% de ellos corresponde a oro.
La mayoría permanece en fase de exploración. Apenas tres depósitos registran explotación subterránea y dos operaciones son rajo abierto.
En la región aparecen además 65 proyectos de exploración (estudio) y 48 campañas de sondajes (perforaciones). Muchos figuran como “finalizadas”, una señal típica de exploración temprana donde compañías y pequeños actores prueban hipótesis geológicas.
Uno de los informes técnicos describe incluso la existencia de “numerosas ocurrencias de oro” repartidas entre Bahía Blanca y Caleta Benavente.
El oro nunca desapareció
“Por la actividad aurífera del Cordón Baquedano se fundó Porvenir”, recuerdan publicaciones históricas y medios regionales al reconstruir el origen de la capital fueguina.
En Cordón Baquedano todavía sobreviven rastros de la antigua actividad aurífera que marcó la zona a comienzos del siglo XX.
De hecho, uno de los casos más relevantes en la zona fue el Lavadero de Oro Danyka 7, que llegó a contar con permisos sobre 50 hectáreas y capacidad para procesar cerca de 4.935 toneladas mensuales de material aurífero. Sin embargo, en 2022 la faena fue paralizada y actualmente enfrenta severas restricciones ambientales.
La actividad tampoco desapareció completamente del paisaje austral. Durante décadas sobrevivieron pequeños buscadores y exploradores repartidos entre Tierra del Fuego y otros sectores aislados de Magallanes.
Uno de los casos más conocidos es el de Jorge Gesell, descrito recientemente por medios internacionales como “el último buscador de oro” fueguino.

Oro en récord y más tecnología
El renovado interés por el oro en Magallanes no responde únicamente a antiguas historias. El fenómeno también coincide con uno de los ciclos más fuertes del metal en décadas, impulsado por la inflación global, las tensiones geopolíticas y la búsqueda mundial de activos refugio.
Eso volvió nuevamente atractivos muchos depósitos pequeños, campañas marginales y sectores históricamente explorados en Tierra del Fuego que durante años permanecieron fuera del radar económico.
A diferencia de los antiguos buscadores del siglo XIX, las nuevas exploraciones operan además con tecnologías mucho más accesibles. Hoy existen mejores sondajes, geofísica, imágenes satelitales y maquinaria móvil capaz de revisar sectores australes que décadas atrás resultaban demasiado aislados o costosos.

Exploraciones y nuevas pertenencias
En las campañas y catastros oficiales también aparecen compañías mayores que durante años tomaron posiciones silenciosas en Magallanes.
Entre ellas figura Antofagasta Minerals, del grupo Luksic, que llegó a acumular unas 1.100 pertenencias mineras entre vigentes y eliminadas en la región.
En plataformas geológicas también figuran exploraciones vinculadas a Minera Newmont (Chile), C, C.M. Cerro Bayo y RedHill Magallanes.
Los registros de Sernageomin muestran además que RedHill Magallanes concentra 14 proyectos de exploración en la región, con nombres como Wickham, Serena, Monte del Sol, Ventisquero y Bernabé.
En paralelo, catastros mineros muestran nuevas solicitudes y pertenencias ingresadas desde 2022 en distintos sectores australes, reflejando que el interés por el oro volvió otra vez a moverse bajo el viento de esta región.





