La variante Andes del hantavirus circula en un ecosistema compartido entre Chile y Argentina, con el mismo reservorio y zonas de riesgo conectadas por rutas turísticas.
La Organización Mundial de la Salud activó seguimiento internacional tras el brote detectado en el crucero MV Hondius, mientras Europa elevó el monitoreo sanitario sobre pasajeros y rutas vinculadas a la Patagonia.
La Patagonia chilena todavía no aparece en el centro de la crisis, pero comparte la misma marca geográfica que hoy quedó asociada internacionalmente al brote.

Tres fallecidos y al menos siete casos confirmados o sospechosos de hantavirus en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia, activaron una alerta internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e instalaron preocupación en una zona sensible para el turismo chileno: la Patagonia.
La investigación apunta a contagios ocurridos antes del embarque en Ushuaia, tras el paso de pasajeros por zonas endémicas de la Patagonia argentina. Se trata de la variante Andes del hantavirus, presente también en el sur de Chile y con transmisión documentada entre personas.
Europa elevó la alerta sobre la Patagonia
El brote dejó de ser una noticia local cuando Europa comenzó a tratarlo como una emergencia sanitaria internacional. España activó protocolos especiales, organizó cuarentenas y coordinó repatriaciones de pasajeros, mientras parte de la cobertura mediática evocó los temores de los primeros días del covid.
La OMS rastrea contactos en al menos 12 países, entre ellos España, Reino Unido, Países Bajos, Suiza, Singapur y Estados Unidos. El caso dejó de ser un problema aislado en el extremo sur y pasó a convertirse en una situación seguida por gobiernos, organismos sanitarios y operadores turísticos.
Ese escenario también es observado con atención en Chile. Aunque el país casi no figura en la cobertura internacional, la palabra Patagonia sí quedó instalada en el centro del relato sanitario.

Argentina sigue sumando casos
El caso del MV Hondius ocurre en medio de una temporada especialmente intensa en Argentina. El Ministerio de Salud argentino acumula más de 100 casos confirmados en el ciclo 2025-2026, con una letalidad cercana al 32% y circulación “por encima del umbral de brote”.
El antecedente más grave sigue siendo Epuyén. Entre diciembre de 2018 y comienzos de 2019, esa localidad patagónica registró 34 contagios y 11 fallecidos, en uno de los brotes más severos documentados en Sudamérica.
Los casos continúan apareciendo en la región andina argentina. Esta semana, autoridades sanitarias confirmaron un nuevo caso en Bariloche y aislaron preventivamente a familiares del paciente mientras el Instituto Malbrán analiza si corresponde a la variante Andes.

Chile busca mantenerse fuera del foco
Chile tampoco está fuera del mapa epidemiológico. El Instituto de Salud Pública (ISP) identifica al ratón colilargo como principal reservorio del virus desde la zona centro-sur hasta Aysén.
El Ministerio de Salud chileno reporta 39 casos y 13 fallecidos en 2026. Sin embargo, el Minsal enfatizó esta semana que “la exposición al virus no habría ocurrido en nuestro país” al referirse al caso del crucero.
La autoridad sanitaria también recordó que el último caso documentado de transmisión entre personas en Chile ocurrió en 2019. En paralelo, investigaciones de la Universidad Católica siguieron a 131 pacientes con infección confirmada y aportaron evidencia sobre transmisión interpersonal de la cepa Andes.
El principal efecto es en el turismo
El principal efecto potencial para Chile aparece en el plano reputacional y turístico. El país recibió más de 6 millones de turistas extranjeros en 2025, mientras Aysén alcanzó 76,3% de ocupación en enero de 2026.
Torres del Paine, la Carretera Austral, Puerto Williams y los cruceros australes consolidaron el posicionamiento internacional del extremo sur chileno en turismo de naturaleza y exploración.
Para muchos visitantes extranjeros, la diferencia entre Patagonia chilena y argentina es difusa. La Patagonia funciona como una sola marca vinculada a naturaleza extrema, aislamiento y aventura.
El caso del MV Hondius no modificó el mapa sanitario chileno. Pero sí cambió el contexto internacional en que ese mapa comienza a ser observado.





