El Brent sube más de 5% tras la escalada en Ormuz y bancos elevan la probabilidad de recesión global a niveles de 30%–40%.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán tensiona el suministro energético y reabre un escenario de desaceleración económica en las principales economías.
En Chile, el Imacec confirma tres meses de caídas, mientras el IPSA retrocede y el dólar se mantiene volátil por el soporte del cobre.

La reactivación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán volvió a tensionar los mercados y reinstaló un escenario que parecía contenido: el riesgo de recesión global. El ajuste ya se refleja en Chile, donde la actividad económica confirma señales de debilidad y el mercado accionario profundiza su corrección.
Bancos de inversión han elevado en las últimas semanas sus estimaciones de riesgo de recesión global a rangos cercanos a 30%–40%, en un contexto marcado por el alza del petróleo, tensiones geopolíticas y condiciones financieras aún restrictivas.
Los bancos elevan el tono ante el riesgo
El cambio de narrativa no es menor. En las últimas semanas, bancos de inversión y grandes gestores han ajustado sus proyecciones ante el deterioro del entorno global.
En Goldman Sachs, el equipo económico elevó la probabilidad de recesión en Estados Unidos a 30%, desde niveles cercanos a 20% a comienzos de año.
En JPMorgan, su CEO Jamie Dimon ha advertido que el mercado subestima el impacto combinado de inflación persistente y tasas elevadas, un cuadro históricamente asociado a episodios de estanflación.
Desde BlackRock, Larry Fink fue más directo: un petróleo cercano a US$150 por barril podría gatillar una recesión global “fuerte y pronunciada”.
El riesgo dejó de ser marginal y volvió al centro de la discusión.

Ormuz refuerza el escenario de recesión
El estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de un 20% del petróleo mundial— volvió a quedar bajo presión tras la reactivación de hostilidades entre Estados Unidos e Irán.
Estados Unidos desplegó unidades navales para asegurar el tránsito marítimo, mientras Irán advirtió que considerará objetivo cualquier presencia extranjera. La escalada incluye ataques con drones, misiles e incidentes sobre embarcaciones.
El impacto ya es visible. El Brent subía este lunes hasta US$113,98, con un alza superior a 5% en la jornada, mientras el WTI alcanzaba los US$106,5, confirmando un shock energético en curso.
La variable crítica dejó de ser el nivel del precio y pasó a ser la duración del conflicto, clave para determinar si el escenario deriva en una recesión global.
Chile entra en la ecuación
El deterioro externo encuentra a Chile en una posición más frágil de lo que reflejan los mercados.
El Imacec de marzo cayó -0,1% anual, acumulando un retroceso de -0,3% en el primer trimestre, con tres meses consecutivos de caídas.
La contracción está liderada por la producción de bienes, que retrocedió -5,2%, junto a un menor desempeño de la minería y la industria.
En paralelo, el mercado sigue ajustando. A las 15:40 horas, el IPSA caía cerca de -1,9% en la jornada, profundizando la tendencia bajista desde el inicio del conflicto.
El dólar se ubicaba en torno a $913, con un alza cercana a 1,5%, aunque sin una tendencia clara.
El cobre, en niveles cercanos a US$4,5 por libra, continúa actuando como amortiguador del tipo de cambio.
La señal es clara: la economía local ya muestra señales de debilidad, mientras el mercado recién comienza a incorporar el deterioro externo.

Debate fiscal abierto en medio del riesgo
El escenario se complejiza por el frente interno.
La tasa de desocupación nacional alcanzó 8,9% en el trimestre enero-marzo, reflejando un mercado laboral con menor dinamismo.
En paralelo, el Congreso discute el proyecto de reconstrucción y reactivación, que incluye reducción de impuestos corporativos y estímulos a la inversión.
La iniciativa ha generado tensión política por su impacto en la recaudación y su implementación en un contexto de estrechez fiscal.
Desde Hacienda, el ministro Jorge Quiroz ha advertido sobre el deterioro de la actividad económica y la urgencia de impulsar medidas para reactivar el crecimiento.
El cruce es complejo: menor crecimiento, presión fiscal y un shock externo en desarrollo. Mientras tanto, el mercado ya ajusta sus parámetros.





