La Casa Blanca pausó por cinco días los ataques contra infraestructura energética iraní tras contactos que Donald Trump calificó como “muy buenos y productivos”.
El mercado reaccionó de inmediato: el WTI y el Brent retrocedieron cerca de 8%, aunque ambos se mantienen en niveles elevados.
El alivio es parcial. El estrecho de Ormuz sigue operando bajo incertidumbre y concentra el principal riesgo para el suministro global. @cinnamon

Un mensaje en Truth Social y una conversación posterior con CNBC marcaron el giro este lunes. Donald Trump anunció que ordenó postergar por cinco días los ataques de Estados Unidos contra plantas eléctricas e infraestructura energética de Irán.
El mandatario señaló que hubo conversaciones “muy buenas y productivas” con Teherán orientadas a una resolución “completa y total” de las hostilidades en Medio Oriente. Agregó que las conversaciones continuarán durante la semana.
El conflicto ya entra en su cuarta semana desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel, según lo reportado por CNBC. En ese contexto, la pausa fue leída por el mercado como una señal de descompresión en el frente energético.
El mercado del petróleo reacciona
Los precios del petróleo retrocedieron con fuerza tras el anuncio. El West Texas Intermediate cayó hasta US$90,10 por barril, con una baja cercana a 8%. En paralelo, el Brent descendió a US$103,91, también con una caída aproximada de 8%.
El movimiento refleja un ajuste frente a la menor probabilidad inmediata de ataques sobre infraestructura energética clave en Irán, uno de los factores que había tensionado el mercado en jornadas previas.
Sin embargo, la caída se produce en un contexto aún frágil. Trump había dado previamente un plazo de 48 horas para la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía por la que normalmente transita cerca de 20% del petróleo y gas a nivel global.
Ormuz mantiene la presión estructural
Pese al retroceso del crudo, el foco del mercado sigue en la operatividad del estrecho. Hasta ahora, no existe claridad sobre una reapertura total del flujo marítimo en esa zona.
Medios estatales iraníes indicaron que se permitirá el paso de embarcaciones, salvo aquellas vinculadas a países considerados adversarios. Ese escenario mantiene la incertidumbre sobre la oferta efectiva de petróleo en el corto plazo.
Goldman Sachs ajustó al alza sus proyecciones y estima que el Brent promediará US$110 en marzo y abril, por sobre su previsión anterior de US$98. Para el WTI, proyecta US$98 en marzo y US$105 en abril.
El banco señaló que, si los flujos por Ormuz se mantienen en torno a 5% de lo normal hasta el 10 de abril, los precios tenderían a subir nuevamente. En un escenario más prolongado, incluso podrían superar los niveles máximos observados en 2008.
IEA advierte un escenario “muy severo”
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (IEA), Fatih Birol, calificó la situación en Medio Oriente como “muy severa”, según declaraciones recogidas por CNBC.
El organismo ya coordinó la liberación de 400 millones de barriles desde reservas estratégicas el 11 de marzo, con el objetivo de mitigar el impacto sobre la oferta global.
Birol indicó además que se mantiene en contacto con gobiernos de Asia y Europa ante la posibilidad de nuevas liberaciones, subrayando que la reapertura del estrecho de Ormuz es el factor más relevante para estabilizar el mercado.
Señales de negociación
En su conversación con CNBC, Trump afirmó que las conversaciones con Irán han sido intensas y expresó su expectativa de alcanzar avances sustantivos. En ese mismo diálogo, señaló que lo que ocurre en Irán puede describirse como un “cambio de régimen”.
La pausa en los ataques se presenta así como un ajuste táctico dentro de un conflicto que sigue abierto. El comportamiento del petróleo en los próximos días dependerá de la evolución de las negociaciones y, especialmente, de la situación operativa en el estrecho de Ormuz.





