La planta tendrá capacidad para producir 3,5 millones de toneladas anuales de celulosa y elevará en torno a 70% la capacidad de la forestal en ese negocio.
La compañía confirmó en Sao Paulo que las obras están adelantadas y mantuvo el inicio de operaciones para el último trimestre de 2027.
El grupo Angelini ha debido reforzar el financiamiento de esta expansión, en un período de mayor deuda y menor flujo de caja.

Arauco comienza a ver más cerca el término de la construcción de Sucuriú, la planta de celulosa de US$4.600 millones que levanta en Brasil y cuyo financiamiento ha impuesto una fuerte carga a su matriz, Empresas Copec, controlada por el grupo Angelini. Las obras alcanzaron un 81% de avance, según informó la compañía, que mantiene el inicio de operaciones para el último trimestre de 2027.
La inversión, la mayor en la historia de la forestal, ha exigido sucesivos esfuerzos financieros. Durante el primer semestre de este año, Arauco registró salidas netas de caja por inversiones de US$1.332 millones en el conjunto de sus negocios, impulsadas principalmente por Sucuriú, frente a los US$478 millones que generaron sus operaciones.
El nuevo balance de la construcción lo entregó la semana pasada Theófilo Militão, director de Sustentabilidad y Relaciones Institucionales de Arauco en Brasil.
El ejecutivo explicó que el adelanto de los trabajos ofrece un margen de seguridad para cumplir el calendario. Tras comenzar a producir, la planta aumentará gradualmente su actividad hasta alcanzar su plena capacidad durante 2028.

El montaje industrial
En Inocência, al este de Mato Grosso do Sul, la construcción atraviesa su período de mayor actividad. Las faenas se concentran en instalar los equipos industriales y conectar los sistemas mecánicos y eléctricos, según explicó Arauco al diario brasileño Correio do Estado.
El complejo ocupa unas 3.500 hectáreas junto al río Sucuriú, a unos 50 kilómetros del centro urbano. Será la primera fábrica de celulosa de Arauco en Brasil y, según la compañía, la mayor del mundo construida en una sola etapa.
En septiembre, se había informado un avance de 78% al cierre de agosto, sobre la base de una presentación a inversionistas.
La presión financiera
Mientras las obras avanzan, sus necesidades de financiamiento siguen pesando sobre el balance de Arauco. Entre enero y junio, las salidas netas de caja por inversiones aumentaron 56% respecto de igual período de 2025. En esos mismos meses, el flujo de caja de sus operaciones cayó 18,4%.
Los costos financieros subieron 10,1%, hasta US$214,5 millones, y el Ebitda ajustado retrocedió 8,8%, a US$667,4 millones. Pese a ello, la forestal revirtió las pérdidas del primer semestre de 2025 y obtuvo una utilidad neta consolidada de US$71,8 millones.
El esfuerzo financiero también motivó una rebaja de Fitch Ratings. El 11 de junio, la clasificadora redujo la nota internacional de Arauco de BBB a BBB-, el último escalón del grado de inversión, con perspectiva estable. Fundamentó la decisión en el mayor apalancamiento, las inversiones de Sucuriú y resultados operacionales inferiores a los previstos. Ese día también rebajó la clasificación de Empresas Copec.

El respaldo de Copec
Para financiar la construcción, Arauco contrató en agosto de 2025 créditos por US$2.195 millones, con participación de IFC, del Banco Mundial; BID Invest; la agencia finlandesa Finnvera y bancos internacionales. La matriz, por su parte, acordó aportes de capital por US$1.200 millones.
Empresas Copec también comprometió un respaldo adicional de capital por hasta US$450 millones, disponible entre 2027 y 2028. Arauco podrá solicitar los recursos en uno o varios aportes si se cumplen las condiciones previstas en el contrato.
La apuesta combina una fuerte expansión productiva con economías de escala que, según Militão, contribuirán a una estructura de costos altamente competitiva. El ejecutivo destacó también las ventajas del clima y la disponibilidad de tierras para el cultivo de eucalipto en Brasil.
Madera y energía
El abastecimiento de la fábrica avanza en paralelo. Según declaró Militão a Valor, la madera necesaria para los primeros años de operación ya está asegurada y la empresa espera completar el suministro restante durante 2027.
Consultado por la creciente demanda de eucalipto de las plantas de etanol de maíz en Brasil, que utilizan madera para generar energía, el ejecutivo descartó que represente una preocupación para Arauco. Sostuvo que los grandes productores de celulosa instalados en la región cuentan con sus propias bases forestales.
Sucuriú también contempla vender electricidad. Según informó Arauco a Correio do Estado, la fábrica podrá disponer de hasta 400 MW de potencia excedente para el sistema eléctrico brasileño, una vez cubiertas sus necesidades industriales.

La conexión ferroviaria
La producción viajará por la red ferroviaria de Rumo hasta un terminal de uso privado en Alemoa, en el puerto de Santos. El 7 de octubre, la autoridad brasileña de transportes formalizó el registro de Arauco para atender la demanda de transporte de la futura planta.
Para conectar la fábrica con esa red, Arauco construye un ramal propio de unos 45 kilómetros, con una inversión de unos US$480 millones. Militão afirmó que los trabajos están avanzados y que la vía estará lista durante el primer semestre de 2027, antes de la puesta en marcha de la planta. «Nuestra celulosa saldrá de la fábrica en tren», señaló.





