La relación financiera se extendió por más de una década, desde la hipoteca constituida en 2015 hasta el último refinanciamiento con respaldo estatal.
El desarrollo contempla siete edificios, 256 departamentos, piscina y club house sobre un terreno de más de 17.500 metros cuadrados.
Claudio Cordero encabezó la sociedad durante la expansión de Ambienta, etapa en que reunió a conocidos empresarios y figuras de televisión en distintos negocios.

Durante más de diez años, Banco Consorcio financió a Inmobiliaria Payllahue y mantuvo como garantía el terreno donde se levantó uno de los mayores complejos residenciales de Pucón. La relación sobrevivió a la crisis de Ambienta, a una reorganización societaria y a sucesivos refinanciamientos, pero esta semana terminó en tribunales.
La entidad solicitó la liquidación forzosa de la propietaria de Parque Payllahue por una deuda de $2.466 millones. La acción judicial alcanza a uno de los proyectos impulsados por el empresario Claudio Cordero durante los años de expansión del grupo inmobiliario Ambienta y se presenta cuatro años después de la liquidación de su constructora.
La historia comenzó en 2014, cuando Inmobiliaria Payllahue obtuvo el primer permiso para construir el complejo en Camino al Volcán 960, a poco más de un kilómetro del centro de Pucón.
La apuesta de Ambienta en el sur
Parque Payllahue fue concebido como un conjunto de siete edificios con 256 departamentos, piscina, gimnasio, sauna, lavanderías, bodegas y un club house con quinchos y áreas comunes.
Los cinco primeros edificios contemplaban 32 unidades cada uno y los dos restantes, 48 departamentos. La memoria descriptiva calculó una superficie construida de 15.293 metros cuadrados sobre un terreno de aproximadamente 17.500 metros cuadrados.
Detrás de la iniciativa estaba Claudio Cordero Tabach, fundador de Ambienta y responsable de la conducción de la sociedad relacionada Inmobiliaria Payllahue durante sus primeros años.
En la etapa de crecimiento del grupo, Cordero reunió como socios e inversionistas en distintos proyectos al economista Paul Fontaine, al animador Rafael Araneda y a los empresarios Fabio Traverso, Ricardo García, Samuel Larraín, Aníbal Flores y Paola Bruzzone.
Payllahue formó parte de esa expansión. La sociedad se constituyó en 2014 y, tres años después, Cordero todavía actuaba como su representante ante el Servicio de Evaluación Ambiental, utilizando para esos efectos su correo corporativo de Ambienta.

El ingreso de Banco Consorcio
El terreno donde se desarrolló Parque Payllahue estaba hipotecado originalmente a favor de Banco Penta. En julio de 2015, Banco Consorcio reemplazó a esa entidad como acreedor del proyecto.
La operación se formalizó mediante una escritura firmada por Cordero en representación de la inmobiliaria. Payllahue constituyó una hipoteca de primer grado y con garantía general sobre el predio, las construcciones existentes y todo lo que posteriormente se edificara en él.
El contrato también prohibió vender, gravar o arrendar la propiedad sin autorización escrita de Banco Consorcio. Como parte de la misma operación, Banco Penta aceptó alzar sus hipotecas y Payllahue autorizó que una parte del nuevo financiamiento se destinara al pago de las obligaciones que mantenía con esa institución.
Banco Consorcio quedó así como acreedor hipotecario del proyecto. Según sostiene ahora en su demanda, esa garantía continúa vigente.
La caída de la constructora
El escenario cambió en 2022, cuando Constructora Ambienta solicitó su liquidación voluntaria. La empresa atribuyó su crisis al aumento de los costos de construcción producto de la pandemia, las dificultades para obtener financiamiento y el deterioro del mercado.
El procedimiento no incluyó a Inmobiliaria Payllahue, porque ambas eran sociedades jurídicamente independientes. Sin embargo, los antecedentes revisados por RoadShow muestran que ambas empresas mantuvieron vínculos administrativos, compartieron representantes y domicilios y aparecieron conjuntamente en litigios laborales posteriores..
Así la sociedad logró mantenerse fuera de la liquidación de Constructora Ambienta , pero debió volver a renegociar sus obligaciones con Banco Consorcio.

El último refinanciamiento
A fines de 2024, Inmobiliaria Payllahue suscribió un crédito por 75.000 UF destinado a refinanciar sus pasivos. La operación recibió una cobertura del 80% a través del programa con garantía estatal Fogaes Construcción.
Quince meses después, la empresa volvió a modificar las condiciones de pago. Banco Consorcio extendió el plazo, redujo la tasa de interés y mantuvo la garantía estatal.
Pero esa reprogramación tampoco consiguió evitar el incumplimiento. Según la demanda, Payllahue no pagó completamente la obligación al vencer el nuevo plazo en mayo de 2026.
Dos meses después, el banco pidió la liquidación forzosa de la sociedad. En su presentación sostuvo que el financiamiento estaba vinculado al proyecto desarrollado en Pucón y reclamó el pago del saldo pendiente, incluidos los recargos por mora.
La solicitud todavía debe ser revisada por el tribunal y, por ahora, Inmobiliaria Payllahue no se encuentra en liquidación. La acción judicial marca, sin embargo, el momento más crítico de una relación que comenzó en 2015, cuando Banco Consorcio reemplazó a Banco Penta, y que continuó durante más de una década hasta terminar con el principal acreedor hipotecario solicitando la quiebra.
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