La iniciativa contempla una inversión cercana a US$1,5 millones y transformará el recinto turístico que el empresario desarrolla en la comuna de Quemchi.
El plan incorpora un espacio de exhibición de más de 1.000 metros cuadrados, dedicado a las costumbres, oficios, arquitectura y patrimonio de la isla, además de un nuevo restaurante.
La apuesta permitirá ampliar de 12 a 15 las habitaciones y elevar significativamente la capacidad del complejo, emplazado en un terreno de poco más de cinco hectáreas.

Carlos Cardoen lleva décadas coleccionando historias. Objetos, documentos, automóviles y piezas arqueológicas terminaron alimentando los museos que levantó en el Valle de Colchagua, donde el empresario convirtió a Santa Cruz en el centro de una apuesta que mezcló patrimonio, hotelería, vino, gastronomía y entretención.
Ahora, a sus 83 años, Cardoen vuelve a juntar varias de esas piezas. Pero esta vez eligió Chiloé.
En Chaurahué, un sector rural de la comuna de Quemchi, avanza Hotel Montemar Chiloé. Lo que comenzó como un pequeño establecimiento turístico de 12 habitaciones está tomando otra dimensión: el empresario proyecta convertirlo en un complejo compuesto por hotel, restaurante y un museo de más de 1.000 metros cuadrados dedicado a la cultura chilota.
Y acaba de despejar una de las interrogantes que tenía por delante. En julio de 2026, la Dirección Regional del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Los Lagos resolvió que la ampliación no está obligada a someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
De 12 habitaciones a un complejo turístico
La historia de Montemar comenzó bastante más modestamente. En octubre de 2023, el SEA se pronunció sobre el proyecto original: un hotel de 12 habitaciones, comedor, recepción y servicios, con 1.034 metros cuadrados (m²) construidos y capacidad máxima para 28 pasajeros, además del personal.
Desde el comienzo había una decisión arquitectónica detrás. Según los antecedentes entregados a la autoridad, el edificio fue concebido tomando como referencia el paisaje y elementos de la arquitectura tradicional chilota, tanto en su diseño como en sus materiales.
Pero los planes crecieron.
La modificación presentada este año incorpora otros 392,22 m² al hotel, destinados a nuevas habitaciones, servicios e instalaciones. En el segundo piso se agregarán tres habitaciones con baño, llevando el establecimiento desde las 12 originales hasta 15.
Sin embargo, el elemento que cambia la dimensión de Montemar no está precisamente en sus habitaciones.

Un museo casi tan grande como el hotel
Cardoen decidió levantar junto al hotel un museo de 1.035,30 m², prácticamente equivalente en superficie al establecimiento original.
No será simplemente una sala anexa para los pasajeros. Los documentos describen una infraestructura independiente con áreas de exhibición, sala de proyección, oficinas y servicios, concebida para mostrar implementos, costumbres y distintos aspectos de la identidad de la isla.
Los planos permiten ir bastante más allá. El diseño organiza sus espacios alrededor de distintos elementos de la cultura chilota: aparecen referencias a la arquitectura y la pesca, la agricultura, las iglesias de Chiloé, la mitología, los textiles huilliches, los palafitos y la carpintería de ribera.
Montemar comienza así a parecerse menos a un hotel tradicional y más a un proyecto turístico-cultural. La idea que dibujan los documentos es que el visitante no solo llegue a dormir, sino que también pueda encontrarse con una interpretación de la historia, los oficios y la forma de vida del archipiélago.
Y para Cardoen no sería territorio desconocido.
La fórmula de Santa Cruz
Desde mediados de los años 90, el empresario fue uno de los protagonistas de la transformación turística de Santa Cruz. Allí combinó el Museo de Colchagua, el Hotel Santa Cruz Plaza, el Casino Colchagua y posteriormente Viña Santa Cruz, entre otras iniciativas que ayudaron a convertir al valle en un destino que trascendió la producción de vino.
Los museos han ocupado un lugar particularmente importante en esa historia. Cardoen comenzó a reunir piezas durante sus viajes por América Latina y posteriormente extendió sus intereses hacia la paleontología, la historia y el período colonial.
Décadas después, parte de esa misma fórmula parece trasladarse mucho más al sur.
Restaurante y una inversión de US$1,5 millones
El hotel-museo tendrá además una tercera pieza: la gastronomía. El proyecto contempla un restaurante de dos niveles, con cerca de 200 m² en su planta principal destinados al comedor y la cocina, además de dependencias de servicio.
Hotel, museo y restaurante se distribuirán dentro de un predio de 5,06 hectáreas en Chaurahué. Los antecedentes técnicos señalan, además, que el proyecto cuenta con un Informe Favorable para la Construcción aprobado en 2024.
La inversión informada para esta nueva etapa asciende a US$1,47 millones.
Y hay otras señales de que Montemar viene tomando forma más allá de los planos. En julio de 2025, Hotel Montemar Chiloé solicitó un derecho de aprovechamiento por 30.000 litros diarios de aguas superficiales de la laguna Popetán, destinados al consumo humano y a los servicios de hotelería.

El visto bueno que faltaba
En mayo de 2026, Cardoen llevó la modificación ante el SEA. Montemar se encuentra dentro de la Zona de Interés Turístico (ZOIT) Archipiélago de Chiloé, por lo que la autoridad también analizó la relación de las nuevas obras con los atributos paisajísticos y turísticos del territorio.
El SEA concluyó que el proyecto permanece bajo los umbrales que obligarían a ingresar al sistema y que las obras se desarrollarán en un sector acotado, sin una magnitud capaz de afectar el valor paisajístico de la zona.
Más aún, la autoridad sostuvo que la iniciativa está en línea con la propuesta de desarrollo turístico de Quemchi, al contribuir a mejorar su oferta.
Finalmente, en julio resolvió que la modificación de Hotel Montemar no está obligada a ingresar al SEIA.
Cardoen vuelve a los museos
Hay algo reconocible en esta nueva apuesta.
A sus 83 años, Carlos Cardoen vuelve a combinar negocios con una de las actividades que han marcado buena parte de su trayectoria: coleccionar, construir museos y utilizar el patrimonio como parte de una apuesta turística.
Esta vez eligió Chiloé.
Y la escala que tendrá el museo dentro de Montemar resulta reveladora. El espacio destinado a exhibiciones superará los 1.000 m² y será prácticamente tan grande como las instalaciones originales del propio hotel. No parece, por lo tanto, un complemento decorativo para los huéspedes, sino una de las piezas centrales del proyecto.
Montemar comenzó como un hotel de 12 habitaciones. Tres años después, los documentos muestran algo distinto: 15 habitaciones, restaurante, museo, espacios de exhibición y una apuesta que busca incorporar el paisaje y la cultura chilota como parte de una misma experiencia turística.
Cardoen no ha informado públicamente cuándo pretende tener completamente terminada esta nueva etapa ni cuál será el contenido definitivo de las colecciones que albergará el museo.
Pero desde julio tiene despejado uno de los pasos que tenía por delante: su nueva apuesta turística en Chiloé no tendrá que ingresar al sistema de evaluación ambiental.





