Países del Golfo intensificaron las negociaciones para extender el alto el fuego mientras el mercado comenzó a reducir parte de la prima de riesgo que había impulsado al Brent sobre los US$100 por barril.
Donald Trump aseguró que la guerra podría terminar “pronto”, mientras Marco Rubio reconoció “cierto movimiento” en las conversaciones con Teherán.
Traders, navieras y gobiernos energéticos comenzaron a recalcular escenarios menos extremos para Ormuz tras semanas marcadas por tensión militar y presión logística.

(Publicado el viernes 22 de mayo, actualizada el sábado 23 de mayo) El conflicto entre EE.UU. e Irán entró durante las últimas horas en una etapa muy distinta a la que dominó los mercados desde fines de febrero. La posibilidad de extender el actual alto el fuego empezó a modificar las proyecciones sobre petróleo, inflación, transporte marítimo y tasas de interés.
Países del Golfo Pérsico intensificaron las gestiones diplomáticas para consolidar una tregua de mayor duración entre Washington y Teherán, mientras la administración de Donald Trump volvió a señalar que las conversaciones avanzan hacia una eventual estabilización parcial del conflicto.
La reacción apareció rápidamente en el mercado energético. Tras semanas dominadas por temores de interrupciones prolongadas en Ormuz, el petróleo moderó parte de la fuerte presión acumulada desde el inicio de la guerra.
El Brent había superado los US$100 por barril durante las jornadas más tensas del conflicto, impulsado por el riesgo de bloqueos marítimos y restricciones sobre una ruta por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Ahora, parte importante de Wall Street comenzó a reducir los escenarios más extremos asociados a un cierre prolongado de Ormuz o a una expansión militar regional de mayor escala.
La señal que empezó a cambiar el mercado
Durante las últimas horas, medios internacionales reportaron avances hacia una eventual extensión del alto el fuego por hasta 60 días, incluyendo conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní y una reapertura gradual del tránsito energético en Ormuz.
Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán intensificaron además las conversaciones destinadas a transformar la actual tregua en un acuerdo más estable entre ambas partes.
El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, sostuvo reuniones en Teherán con autoridades iraníes, incluyendo el canciller Abbas Araghchi y el presidente Masoud Pezeshkian, en medio de un esfuerzo diplomático que comenzó a involucrar directamente a gobiernos regionales preocupados por el impacto económico del conflicto.
Donald Trump reforzó esa percepción durante un acto político en Nueva York, donde afirmó que la guerra podría terminar “soon” y que los precios del petróleo “are going to tumble” si las conversaciones continúan avanzando.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también reconoció que existe “slight progress” en las negociaciones, aunque evitó asegurar un acuerdo definitivo.

Ormuz entra en otra lógica de mercado
El principal cambio comenzó a sentirse precisamente en el estrecho de Ormuz.
Hasta hace pocos días, gran parte del mercado operaba bajo lógica de crisis inmediata, con foco en interrupciones de suministro, restricciones marítimas y eventuales ataques contra infraestructura energética regional.
Ahora, la discusión empezó a desplazarse hacia otra pregunta: cuánto tiempo tardará el sistema energético global en normalizar rutas, seguros marítimos, inventarios y costos logísticos incluso si la tensión militar logra moderarse.
Irán informó durante las últimas horas que 25 embarcaciones cruzaron Ormuz bajo nuevos esquemas de autorización y supervisión marítima, en una señal seguida atentamente por traders, navieras y aseguradoras internacionales.
Ese giro modificó parte de las expectativas energéticas globales. El foco dejó de estar exclusivamente en el riesgo de guerra inmediata y comenzó a desplazarse hacia escenarios de negociación, reapertura logística y normalización parcial del tránsito marítimo.
Inflación, tasas y presión para Chile
El cambio también comenzó a reflejarse en las proyecciones de inflación y tasas de interés.
Durante las últimas semanas, el alza del petróleo elevó nuevamente las presiones sobre combustibles, transporte marítimo y costos energéticos globales, justo cuando parte importante del mercado apostaba por futuras bajas de tasas en Estados Unidos y Europa.
Una estabilización gradual en Medio Oriente podría aliviar parte de esas presiones durante el segundo semestre, especialmente si Ormuz recupera flujos marítimos más normales y disminuyen las tensiones sobre inventarios y seguros navieros.
Para Chile, el impacto sigue siendo especialmente sensible.
El país importa prácticamente todo el petróleo que consume y mantiene una alta exposición a costos logísticos internacionales, tipo de cambio y precios marítimos dolarizados. Una moderación sostenida del crudo podría aliviar parcialmente las presiones sobre combustibles, transporte e inflación local.
Pese al mayor optimismo observado en los mercados, las conversaciones todavía continúan siendo frágiles. Washington mantiene presión sobre el programa nuclear iraní, mientras Teherán insiste en que no aceptará restricciones permanentes sobre el enriquecimiento de uranio.





