La Casa Blanca entró en una fase de evaluación de figuras del propio régimen iraní para negociar.
El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, aparece como primer nombre bajo análisis.
Washington busca “probar” perfiles antes de definir un canal formal de diálogo.

La estrategia de Trump en Irán entró en una etapa más específica. La administración estadounidense comenzó a buscar interlocutores dentro del propio poder iraní para abrir una negociación, en un proceso que aún se mantiene en fase exploratoria.
Entre los nombres que ya entraron en evaluación aparece el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. En Washington lo consideran una figura con capacidad de interactuar en una eventual negociación.
Un análisis de Politico, basado en fuentes del gobierno estadounidense, señala que Ghalibaf es visto por algunos sectores como una opción viable dentro del sistema iraní, aunque no existe una decisión definitiva.
Desde la Casa Blanca transmiten cautela. “Es una opción muy atractiva… pero tenemos que evaluarlo y no podemos precipitarnos”, señalan fuentes del gobierno estadounidense.
Una fase de prueba dentro del régimen
El punto más relevante es el método. Washington no está apostando por un solo nombre, sino que está evaluando perfiles dentro del poder iraní.
“Estamos en la fase de prueba, tratando de averiguar quién puede ascender”, explican fuentes del gobierno estadounidense vinculadas al proceso.
La lógica es identificar a alguien con poder real dentro del sistema y con capacidad de sostener un eventual acuerdo.
En ese contexto, la estrategia de Trump en Irán deja fuera a figuras externas. El foco está en actores que ya operan dentro del régimen y que puedan garantizar viabilidad política en Teherán.
Ghalibaf, un perfil con poder pero con límites
Ghalibaf aparece como un dirigente con trayectoria y redes dentro del aparato político iraní. Eso lo convierte en una figura funcional para el tipo de negociación que busca Washington.
Sin embargo, su margen de acción no es total. El sistema político y militar iraní mantiene control sobre decisiones estratégicas.
Por eso, su eventual rol como interlocutor dependerá tanto de su posición interna como del equilibrio de poder en Teherán.
Ghalibaf es un político y exmilitar iraní formado en la Guardia Revolucionaria durante la guerra Irán-Irak, donde inició una carrera que lo llevó a comandar la fuerza aérea del cuerpo y luego la policía nacional entre 2000 y 2005.
Tras salir del ámbito militar, fue alcalde de Teherán durante 12 años (2005–2017), consolidando poder político dentro del ala conservadora, y posteriormente se convirtió en una figura recurrente en elecciones presidenciales antes de asumir en 2020 como presidente del Parlamento, desde donde mantiene influencia en los principales órganos de seguridad y decisión del régimen.

Escepticismo en el entorno de Washington
No todos dentro del entorno de Trump comparten el mismo nivel de optimismo. Parte del análisis interno advierte que el proceso podría ser más complejo.
“Parece más una postura, como si intentara forzar algo con sus palabras”, comentan fuentes cercanas al equipo de seguridad nacional.
Otra mirada apunta al factor económico. “Está ganando tiempo e intentando estabilizar los mercados”, señalan fuentes con conocimiento del proceso en la región.
La Casa Blanca no ha definido un camino único. La estrategia de Trump en Irán sigue en construcción.
El proceso combina presión, negociación y testeo de actores. Ghalibaf es, hasta ahora, el único nombre que ha trascendido públicamente dentro de ese esquema.
El objetivo de fondo es claro: encontrar un interlocutor dentro del poder iraní que permita abrir una salida negociada sin perder capacidad de presión.





