Refugia Chiloé, Viña Matetic y Estancia Cerro Guido se promocionan juntas en el extranjero.
Los Purcell y Matetic desarrollaron Tierra Hotels y luego vendieron su control. En 2024, los Purcell recuperaron Tierra Chiloé, hoy Refugia, y lo sumaron a su negocio turístico junto al histórico complejo de Portillo.
Frente a la bahía de Pullao, Refugia ofrece experiencias en el archipiélago, que ahora combina con catas en el valle de San Antonio y turismo de aventura en Magallanes.

Dos familias que hicieron negocios juntas en Tierra Hotels vuelven a cruzar sus destinos. Los Purcell, dueños de Refugia Chiloé, y los Matetic, con su viña homónima y Estancia Cerro Guido, participan en una oferta de viajes de lujo que se promociona por el mundo combinando vino, experiencias en el archipiélago y aventura en Magallanes.
Una estadía entre viñedos cerca de Santiago puede ser parte de unas vacaciones que continúen navegando por Chiloé o siguiendo los rastros de un puma cerca de Torres del Paine. La Casona de Viña Matetic, Refugia y Cerro Guido —donde los Matetic son socios de los Simunovic— se ofrecen en recorridos que también incorporan a Parque Futangue, en el lago Ranco.
La empresa británica Senderos reúne a los cuatro establecimientos en una propuesta para combinar destinos. Otros operadores internacionales los incluyen en viajes a medida, con alojamiento, gastronomía y actividades que permiten pasar de la zona vitivinícola del valle de San Antonio a los bosques del sur y los paisajes de Magallanes.
En 2022, ambas familias vendieron el control de Tierra Hotels a Baillie Lodges, respaldada por el fondo estadounidense KSL Capital Partners. La cadena había crecido con establecimientos en Atacama, Torres del Paine y Chiloé. Fue este último el que, dos años después, volvió a manos de sus antiguos propietarios.
Los Matetic también siguen ampliando su apuesta turística. A La Casona, en su viña del valle de San Antonio, y Estancia Cerro Guido se suma el proyecto Lodge Las Chinas, que impulsan junto a los Simunovic en Torres del Paine: una inversión de US$3,4 millones, con 18 habitaciones dobles y spa, según informó RoadShow.

El hotel que Miguel Purcell quiso recuperar
“Dolió mucho la venta, esa es la verdad”, reconoció Miguel Purcell en una entrevista publicada por DF en enero de este año. Había desarrollado los hoteles Tierra y le costaba desprenderse de ellos. Cuando los nuevos controladores decidieron vender el establecimiento chilote, apareció la oportunidad de recuperar una parte de ese trabajo.
Chiloé había requerido una estrategia comercial distinta dentro de la cadena. Según explicó Purcell a DF, quedaba fuera del circuito habitual de quienes viajaban a Atacama y Torres del Paine. Cerca de 30% de los huéspedes del hotel eran chilenos, frente a una clientela casi completamente extranjera en los otros dos destinos.
Los Purcell conocían el lugar desde 2014, cuando lo adquirieron y lo incorporaron a Tierra Hotels. Durante esa etapa ampliaron su capacidad de 12 a 24 habitaciones. La recompra de octubre de 2024 devolvió a la familia su propiedad y administración, y el establecimiento recuperó después su nombre original: Refugia.
Para entonces, Miguel Purcell llevaba décadas dedicado a un oficio aprendido en familia, aunque su trayectoria había pasado por otros negocios, hoteles y montañas.

De Portillo a la bahía de Pullao
Henry Purcell llegó a Chile desde Estados Unidos en 1961, a los 26 años, invitado por su tío Bob para administrar Portillo. Había estudiado hotelería en Cornell y trabajado para Hilton, pero no sabía esquiar. Aprendió a conocer la montaña mientras se hacía cargo del complejo cordillerano.
Décadas después, al explicar cómo mantenía su ambiente familiar, resumió el método en una entrevista reproducida por Revista Chilena: “damos la cara para todo”. En septiembre de 2025, Fedetur reconoció su trayectoria con la primera entrega del premio “Forjador del Turismo Chileno”.
Miguel Purcell pasó sus vacaciones y fines de semana en Portillo, acompañando a su padre. A DF le recordó su fascinación por escuchar en la oficina los problemas y situaciones que llevaban huéspedes y autoridades. Fue esquiador olímpico, alcanzó la cumbre del K2 en 1996 y trabajó en Explora, en San Pedro de Atacama, antes de asumir la gerencia del complejo familiar en 2002.
Luego desarrolló Tierra Atacama con otros socios y, con la incorporación de los Matetic, Tierra Patagonia. La compra en Chiloé completó esa expansión con un destino diferente: un hotel frente al mar interior, en la península de Rilán, cuya arquitectura recoge las formas de los palafitos.
Chiloé desde el mar
En Refugia, los grandes ventanales miran hacia las praderas y las aguas de Pullao. La madera, las tejuelas y el mobiliario artesanal acompañan las habitaciones y los espacios comunes. Afuera, el archipiélago se conoce por tierra y a bordo de la Williche, una embarcación de madera construida en la zona.
Las navegaciones permiten recorrer islas y se combinan con kayak, caminatas, cabalgatas y bicicletas eléctricas. Las visitas a comunidades, mercados e iglesias acercan a los viajeros a una vida cotidiana ligada al mar y al campo, mientras la observación de aves y fauna abre otra forma de conocer el territorio.

El chef Francisco Castañeda lleva esa conexión a la mesa con productos de la huerta del hotel y de agricultores y pescadores locales. El curanto forma parte de una cocina que incorpora los sabores chilotes a la estadía.
Con la temporada recién iniciada, Refugia vuelve a difundirse en publicaciones brasileñas y catálogos internacionales. Su propuesta combina la atención de un hotel pequeño con actividades organizadas para conocer el archipiélago, y permite sumar Chiloé a un viaje que incluya otros atractivos del país.
Entre viñas, islas y pumas
La oferta llega a distintos mercados. Black Tomato incluye Refugia y La Casona Matetic en su catálogo dirigido a Estados Unidos. Jacada propone viajes que enlazan Chiloé con la zona vitivinícola y otros que permiten combinar el archipiélago con una estadía en Magallanes.
Cerro Guido aporta la exploración de sus paisajes y el contacto con un proyecto de conservación que busca hacer convivir la ganadería con la vida silvestre. Los visitantes pueden observar pumas y conocer el trabajo de seguimiento de estos animales en las cercanías de Torres del Paine. En La Casona, las catas y los recorridos por Viña Matetic llevan el viaje hacia el vino y la vida de campo.
En Alemania, Argentum Reisen comercializa Refugia, Cerro Guido y Futangue. Para Países Bajos, Getaway Travel incorpora el hotel chilote y el parque del lago Ranco en un circuito por Chile. Adventure World también ha difundido Refugia en Australia y Nueva Zelandia.
El establecimiento llega a esta temporada con dos llaves Michelin, un lugar en la Gold List 2026 de Condé Nast Traveler y presencia entre los 50 hoteles de lujo seleccionados por Robb Report. Frente a Pullao, la apuesta de los Purcell conserva su escala de 24 habitaciones. El viaje que se ofrece fuera de Chile es más amplio: permite conocer el archipiélago y continuar hacia los viñedos de sus antiguos socios o las tierras donde los Matetic y Simunovic combinan ganadería, conservación y turismo.





