El consumo de vino se enfría en EE.UU., Europa y China, los mercados que sostuvieron el crecimiento del sector por décadas.
Márgenes en caída, promociones agresivas y costos al alza empiezan a tensionar los resultados de las viñas chilenas.
El ajuste ya no es solo comercial: aparecen ventas de activos y reordenamientos internos en la industria.

La caída del consumo global empuja ajustes y venta de activos en el vino chileno. En Estados Unidos, Europa y China, la demanda retrocede y corta un ciclo de expansión que por años sostuvo el negocio.
El impacto ya aparece en los envíos. En el primer trimestre, las exportaciones chilenas cayeron cerca de 6% en volumen, mientras los ingresos se mantuvieron planos, una señal de presión sobre precios y el mix exportador.
Las principales viñas del país ya acusan el impacto en sus resultados. Márgenes en retroceso, mayor presión promocional y costos al alza configuran un escenario más estrecho, donde el crecimiento dejó de ser el eje dominante del negocio.
Los números ya no calzan
Las memorias lo reconocen sin matices. Viña San Pedro Tarapacá (VSPT) habla de una caída en el consumo de vino a nivel global y de mayores costos que presionan sus márgenes.
Las cifras acompañan. La compañía reportó bajas en ingresos, Ebitda y utilidades, en un contexto donde vender más ya no asegura rentabilidad.
En Santa Rita el ajuste es más visible. La viña cerró el ejercicio con pérdidas por $5.871 millones y un resultado operacional que se desploma frente al año anterior. La propia compañía vincula el deterioro a menor consumo, mayor competencia y un mercado más lento.
El patrón se repite en otras firmas del sector. Caen ingresos, se estrechan márgenes y se instala una idea que atraviesa los reportes: la demanda global no muestra señales claras de recuperación.

El ajuste dejó de ser teórico
Cuando los números cambian, la operación también.
Santa Rita avanzó en la venta de un campo en la Región de O’Higgins, un movimiento poco habitual en una industria donde la tierra forma parte central del negocio.
El impacto alcanza al empleo. Concha y Toro, Santa Rita y VSPT redujeron en conjunto 445 puestos entre 2023 y 2025, en línea con la necesidad de ajustar escala.
No es un episodio aislado. Es una corrección.
Las viñas comienzan a revisar costos, activos y estructura en un escenario donde crecer dejó de ser la regla.

Un problema que viene de afuera
La presión no se origina en Chile.
El consumo de vino cae en los principales mercados por cambios en hábitos, menor frecuencia y mayor competencia de otras bebidas.
En los mercados desarrollados, los volúmenes han retrocedido cerca de 15% desde 2019. No es un ciclo corto.
Europa ya tomó medidas. En Francia, se impulsa un plan para retirar hasta 28.000 hectáreas de viñedos para corregir una sobreoferta que el mercado no absorbe.
El problema es más simple de lo que parece: hay menos consumo.
El gremio cambia el foco
Wines of Chile ajusta su estrategia.
El foco se mueve hacia consumidores jóvenes, experiencias y construcción de marca, en un intento por recuperar relevancia en un entorno donde la categoría pierde tracción.
La industria habla de 2026 como un “año de rearme”. La frase refleja el momento: el desafío ya no es solo exportar, sino volver a generar demanda.
Las viñas también cambian. El negocio deja de centrarse exclusivamente en la botella y se extiende hacia la experiencia.
Concha y Toro empuja esa transición con su Centro del Vino en Pirque, donde combina recorrido, relato, gastronomía y marca.
A eso suma “Diablo Vino & Fuego”, su restaurante en Santiago, que lleva el vino a un formato más directo y urbano.
La lógica se invierte: el vino sale a buscar al consumidor.

Argentina suma volumen, pero baja precio
En Argentina, el ajuste se expresa de otra forma. Tras un 2025 débil, las exportaciones repuntaron en 2026 en volumen, pero con menor valor por litro, impulsadas por el crecimiento del vino a granel.
El resultado es más oferta en el mercado internacional sin mejora equivalente en ingresos, lo que agrega presión sobre precios en segmentos donde también compite Chile.
El ajuste ya se refleja en los números. Las exportaciones chilenas caen en volumen, las viñas ajustan costos y activos, y la mayor oferta global comienza a presionar el precio promedio por litro en los mercados internacionales.





