Tras el éxito de Mina Justa, los socios quieren descubrir cuánto más esconde el desierto peruano: su búsqueda se extiende por terrenos de Ica y Arequipa.
Su sociedad conjunta, Marcobre, reforzó su despliegue con más equipos y proyecta campañas hasta 2035, en una apuesta por encontrar los recursos que sostengan su crecimiento.
Alxar, el brazo minero de Empresas Copec, quiere crecer en Perú junto a socios, una estrategia que parece encontrar en los Brescia un aliado clave.

Los grupos Angelini (Chile) y Brescia (Perú) quieren que Mina Justa sea el comienzo de una historia más larga en el cobre peruano. Su minera conjunta, Marcobre, reforzó un millonario programa de exploración que se extiende por las regiones de Ica y Arequipa, en busca de nuevos recursos para alimentar las expectativas de ambos socios.
El plan contempla una inversión estimada de US$288,5 millones, según la actualización que aprobó el Ministerio de Energía y Minas de Perú en junio de este año. Marcobre incorporó ocho perforadoras adicionales, con lo que elevó a doce los equipos destinados a buscar cobre en sus pertenencias mineras, en campañas que se prolongarán hasta 2035.
Una alianza que busca crecer en el cobre
Detrás de esa búsqueda está una alianza que comenzó en 2018, cuando Alxar Internacional, filial de Empresas Copec (grupo Angelini), adquirió el 40% de Cumbres Andinas, la sociedad dueña de Marcobre, propietaria a su vez de Mina Justa en Perú.
El 60% restante de esa sociedad pertenece a Minsur, del grupo Breca, ligado a la familia Brescia, considerado el mayor conglomerado de ese país, con empresas como BBVA Perú (con el 46,12% de la propiedad), Rímac Seguros, Minsur (segundo productor mundial de estaño) y TASA (mayor productor y exportador de harina y aceite de pescado del mundo), entre otras sociedades.

La búsqueda de nuevos recursos coincide con la estrategia que ha descrito el gerente general de Alxar, Erwin Kaufmann, quien manifestó la semana pasada el interés de la compañía por ampliar su presencia en Perú, de la mano de socios. “Nos gustaría invertir más en Perú y en la medida que haya posibilidades lo vamos a hacer”, señaló en una entrevista con la prensa de ese país.
Esa mirada también aparece en la carta a los accionistas de este año del presidente de Empresas Copec, Roberto Angelini, quien planteó que la apuesta por el cobre tiene un horizonte de largo plazo. Allí destacó que la operación actual en Perú ocupa menos del 10% de la propiedad minera disponible, una extensión que abre espacio para buscar nuevos recursos, más allá del proyecto Mina Justa Subterránea, en ejecución.
Una búsqueda que se extiende hasta 2035
El programa actualizado de exploración de Marcobre se extiende desde Ica hasta Arequipa, en Perú. Combina la búsqueda de cobre desde la superficie, mediante sondajes, con trabajos en profundidad, a través de dos rampas, en un despliegue que todavía contempla cerca de 397 mil metros de perforación por ejecutar, según los antecedentes presentados a la autoridad minera de ese país.
La actualización aprobada en junio añadió tres trincheras de exploración y dos almacenes temporales, en los sectores de Clavelinas y Achupallas, además de las nuevas perforadoras. Con ese refuerzo, Marcobre busca completar las campañas previstas hasta 2035, mientras mantiene el plazo autorizado para analizar los resultados y determinar qué nuevas oportunidades ofrece el terreno.

Mina Justa prepara su próxima etapa bajo tierra
La búsqueda se desarrolla en paralelo a Mina Justa Subterránea, el proyecto con el que los socios esperan prolongar la vida de la operación hasta 2044. Para esa expansión, Marcobre presentó un estudio ambiental que contempla US$510,5 millones en construcción, destinados a incorporar la explotación bajo tierra y las instalaciones que permitirán integrarla con la faena actual.
La futura mina subterránea se sumará a los dos tajos a cielo abierto de Mina Justa, desde donde se extrae el mineral que abastece sus plantas de óxidos y sulfuros. El plan integra ambas formas de explotación, aprovecha la infraestructura existente y mantiene la capacidad de procesamiento autorizada, con la expectativa de comenzar la producción bajo tierra en 2028.
Para sostener esa nueva etapa, Marcobre contempla adecuar la planta de sulfuros, ampliar las instalaciones de almacenamiento y manejo de relaves, e incorporar sistemas de ventilación, suministro eléctrico y abastecimiento de agua de mar. El estudio, que permanece en evaluación ante el Senace, proyecta ocho años adicionales de operación, respecto del horizonte previsto hasta 2036.
Los otros destinos de Alxar
En 2024, Alxar mencionó Norteamérica entre los destinos que evaluaba para expandir su negocio minero, aunque sus declaraciones más recientes se han concentrado en Chile y Perú. De hecho, en Estados Unidos no se conocen proyectos ni pertenencias mineras asociadas a la compañía.
En Chile, en tanto, Alxar vendió en agosto de 2024 el proyecto de cobre Sierra Norte a Capstone Copper, en una operación por US$40 millones. Ubicado en la Región de Atacama, el activo comprendía más de siete mil hectáreas de concesiones mineras, cuya venta contrasta con el despliegue que mantiene junto a sus socios peruanos, en torno a Mina Justa.
En 2025, Alxar Internacional fue la segunda filial que más utilidades aportó a Empresas Copec, según destacó Roberto Angelini en su carta a los accionistas. Sus ganancias alcanzaron los US$245 millones, frente a los US$139 millones del año anterior, un resultado que explica la relevancia que ha adquirido el cobre para el conglomerado chileno, mientras busca nuevos recursos junto a los Brescia en Perú.





