El 2º Juzgado Civil de Santiago nombró a Daniela Camus como veedora y fijó para el 20 de noviembre la junta que deberá pronunciarse sobre la propuesta de pago.
Los fondos Deuda Privada y Leasing habían solicitado su liquidación forzosa por tres pagarés impagos que suman casi $2.900 millones, sin considerar intereses ni reajustes.
La firma fue creada por empresas de inversión ligadas a Carlos y Pedro Pablo Larraín, llegó a controlar el factoring eCapital y cambió dos veces de dueño tras estallar la crisis.

El 2º Juzgado Civil de Santiago aprobó la reorganización de Danke SF, una de las sociedades vinculadas al millonario fraude al interior de Sartor. La medida otorgó a la compañía 60 días de protección financiera y fijó para el 20 de noviembre la junta de acreedores que decidirá su futuro.
La firma fue creada en 2021 por Pedro Pablo y Carlos Larraín, fundadores y controladores de Sartor. Danke tomó el control del factoring eCapital y se transformó en una de las piezas del entramado mediante el cual los inversionistas de la administradora de fondos terminaron financiando empresas ligadas a ambos hermanos.
Los acreedores cambian de lado
El nuevo capítulo tiene una vuelta incómoda. Los mismos fondos que durante años entregaron dinero a Danke acudieron a la justicia en septiembre de 2025 para exigir su liquidación.
La acción fue presentada por el Fondo de Inversión Privado Sartor Deuda Privada y el Fondo de Inversión Sartor Leasing, ambos representados por el liquidador Ricardo Budinich.
La mayor parte del monto reclamado corresponde a dos pagarés firmados en diciembre de 2021 por $1.500 millones y $1.100 millones. A ellos se sumó otro documento emitido en febrero de 2024 por $255 millones, que meses después fue reestructurado en $278,2 millones.
La cuenta alcanza los $2.878 millones solamente por capital. Por encima quedan los intereses pactados, los cobros por mora y los reajustes acumulados.
Los antecedentes muestran que estas obligaciones fueron prorrogadas reiteradamente mientras la administradora aún funcionaba con normalidad. Los plazos se extendían, los intereses se incorporaban a la deuda y el dinero no regresaba a sus propietarios originales.

El puente hacia eCapital
Danke apareció cuando eCapital ya arrastraba una pesada carga financiera. En vez de recuperar los préstamos entregados al factoring, el grupo continuó inyectándole dinero, renovó sus vencimientos y finalmente tomó su control.
La operación dejó a los Larraín a ambos lados de la mesa. Por una parte, dirigían la firma encargada de administrar los ahorros de sus clientes. Por otra, estaban relacionados con las compañías que recibían esos recursos y acumulaban obligaciones pendientes.
Danke se convirtió así en el puente entre ambos mundos. Bajo su propiedad quedaron eCapital y los compromisos que el factoring mantenía con los distintos fondos.
La estructura comenzó a desarmarse cuando la crisis salió a la luz. En diciembre de 2024, Carlos Larraín vendió Danke por $1 millón a Hugo Baranda, quien anteriormente había sido gerente general de la propia compañía y de eCapital.
Pocas semanas después, Baranda volvió a traspasarla por el mismo precio a una empresa de cobranzas ligada a Miguel Ángel Espinoza. Para entonces, el factoring había despedido a sus trabajadores trabajadores, abandonado sus oficinas y paralizado su actividad comercial.
Los propietarios cambiaron, pero las deudas permanecieron.
Los tres formalizados
Los hermanos Larraín y Baranda volvieron a encontrarse recientemente en el 4º Juzgado de Garantía de Santiago, esta vez como imputados en la extensa formalización del caso Sartor.
A Pedro Pablo Larraín se le atribuyeron los delitos de administración desleal, entrega de información falsa, negociación incompatible, estafa y apropiación indebida. Su hermano Carlos fue formalizado por los cuatro primeros.
Ambos quedaron en prisión preventiva junto con Michael Clark y Sergio Yáñez. El tribunal consideró acreditada en esta etapa la existencia de seis de los siete delitos expuestos durante la audiencia.
Hugo Baranda, en tanto, fue imputado por administración desleal, entrega de información falsa y estafa. El exgerente quedó con arresto domiciliario total y arraigo nacional.
La situación de Miguel Ángel Espinoza es distinta. El actual representante de Danke no forma parte del grupo de once personas formalizadas.
La última oportunidad
Mientras dure esta pausa, la empresa quedará bajo la intervención de Daniela Camus. Podrá continuar funcionando, pero no vender sus principales activos, entregar garantías ni modificar su estructura sin autorización.
Ahora deberá transparentar cuánto posee, a quiénes debe dinero y qué parte está realmente en condiciones de devolver. Sobre esa base tendrá que construir una propuesta suficientemente atractiva para convencer a quienes llevan años esperando el pago.
Si no presenta el plan dentro del plazo o este es rechazado, será liquidada.
La votación no solo definirá la continuidad de Danke. También mostrará cuánto queda por recuperar en una de las compañías que recibió el dinero de los inversionistas y terminó en el corazón del caso Sartor.





