La familia de «el señor de la noche», que durante décadas controló una extensa red de cabarets, discotecas, saunas y teatros en Santiago, ahora profundiza su expansión hacia la hotelería.
Red One se levanta en calle Merced, junto al ex Ópera Catedral y casi frente al Liguria, con restaurante, locales comerciales y una terraza mirador.
Detrás del proyecto, que se inaugura el 2027, aparece Comercial Cover, una sociedad del clan Aravena creada hace 21 años para explotar cabarets, boîtes y salones de baile.

Una de las familias más enigmáticas de la noche santiaguina vuelve a mover sus piezas en el centro de la capital. José Ignacio Aravena Torres, hijo del controvertido empresario nocturno José “El Padrino” Aravena Rojas, avanza junto a una nueva generación de la familia en Red One, un proyecto que transformará dos inmuebles de calle Merced en un hotel boutique con restaurante, locales comerciales y una terraza mirador.
El Hotel Red One ocupará los números 379–385, en el borde de la zona típica del barrio Lastarria. Los inmuebles están desocupados y deteriorados, pero el diseño conservará su estructura principal, recuperará los patios interiores y reorganizará los pisos superiores para instalar las habitaciones.
La ubicación reúne varias piezas de la historia familiar. El futuro establecimiento quedará junto a Red Pub, el local que reemplazó al antiguo Ópera Catedral, y casi frente al Bar Liguria. A pocas cuadras funciona el Hotel Sommelier Boutique, otra de las apuestas de los Aravena en el centro de Santiago.

Una sociedad anclada en la vida nocturna
Detrás de Red One está Comercial Cover Limitada, una sociedad que nació en abril de 2004 con un objeto que retrataba fielmente el mundo en el cual se desenvolvían sus propietarios: explotar restaurantes, pubs, casinos, cabarets, discotecas, peñas folclóricas, salones de baile y boîtes.
José Aravena Torres, hijo de «El Padrino», se incorporó a la administración apenas cuatro meses después de creada la empresa. En septiembre de ese año recibió amplias facultades para representarla y desde entonces se mantuvo ligado a su conducción.
La compañía pasó posteriormente al control de Inmobiliaria Oriente, sociedad familiar propietaria del Teatro Caupolicán. En 2022, el clan dividió aguas y la inmobiliaria traspasó su participación directamente a José Aravena Torres y a su hijo Sebastián Aravena Silva, iniciando una reorganización que continuó con el ingreso de otros integrantes de la nueva generación a esta parte del negocio.
El último socio externo de Comercial Cover fue Jaime Retamal Martínez, empresario nocturno que durante años participó en distintos negocios junto a los Aravena. En junio de 2025 vendió su participación al clan y se retiró de la sociedad.
Desde entonces, la propiedad se reparte entre Sebastián Aravena Silva, con 40%; José Ignacio Aravena Silva, con 30%; Joaquín Aravena Silva, con 20%, y José Ignacio Aravena Torres, con 10%.
Pero el cambio decisivo no estuvo únicamente en la propiedad. En febrero de 2025, Comercial Cover inscribió el dominio redone.cl y lo conectó a los mismos servidores utilizados por Sommelier Boutique. Cuatro meses después amplió sus actividades para incluir la compra, administración, arrendamiento y explotación de hoteles, hostales, apart-hoteles y residenciales.
La sociedad creada para operar cabarets, discotecas y boîtes quedaba así formalmente preparada para dar un nuevo paso en la hotelería.

El apellido de la noche santiaguina
El origen de los negocios familiares se encuentra en José “El Padrino” Aravena, un controvertido empresario que levantó una extensa red de cabarets, discotecas, teatros y otros negocios nocturnos en Santiago.
Nacido en 1923 en Cauquenes, llegó joven a la capital y comenzó trabajando en mercados y restaurantes. Su expansión empresarial partió con varios establecimientos instalados alrededor del Teatro Caupolicán, entre ellos El Mundo, La Pérgola, El Lucifer y El Sol.
Después vendrían La Sirena, Night & Day, Mon Bijou, Le Telephone y otros locales que marcaron distintas épocas de la noche capitalina. Su apellido también quedó ligado a Passapoga, la discoteca Hollywood y una larga lista de establecimientos de entretención.
Uno de sus proyectos más ambiciosos fue el Teatro Casino Las Vegas, inaugurado en 1978 en calle Rosas, en el inmueble que hoy ocupa el Teatro Teletón. El recinto combinaba espectáculos, baile, orquestas y entretención, y recibió a figuras nacionales e internacionales.
En 2004, la familia adquirió en un remate el entonces Teatro Monumental, que había pertenecido a Colo-Colo. Pagó $185 millones por el inmueble, recuperó el nombre de Teatro Caupolicán y volvió a convertirlo en uno de los escenarios más importantes de Santiago.
“El Padrino” murió en 2008, pero sus diez hijos y varios de sus nietos continuaron desarrollando los negocios. No formaron un holding tradicional. Distintas ramas de la familia operaron mediante sociedades propias, compartieron socios y se apoyaron en actividades que iban desde cabarets, saunas y discotecas hasta productoras, inmuebles, teatros y hoteles.

De Red Pub a Red One
La llegada de los Aravena al barrio Lastarria precede al proyecto Red One. El Hotel Sommelier Boutique abrió en Merced 433 y se integró a una cadena que también reúne Sommelier Agustinas, en Agustinas 694, y Hotel Loft, en Miraflores 264.
En 2020, tras el cierre del reconocido Ópera Catedral, la familia adquirió el derecho a llave del establecimiento ubicado en la esquina de Merced con José Miguel de la Barra y lo reemplazó por Red Pub.
Sebastián Aravena Silva, nieto del Padrino y actual socio mayoritario de Comercial Cover, quedó a cargo de esa operación. Entonces tenía 23 años, acababa de terminar sus estudios de publicidad y ya hablaba de ampliar el negocio hacia un galpón contiguo y potenciar la terraza del edificio.
Cinco años después, la familia inscribió el dominio de Red One, reorganizó Comercial Cover y extendió el giro de la sociedad hacia la hotelería. La plataforma Chile Nocturno, que reúne sus establecimientos, ya presenta el proyecto como la próxima apertura de la cadena en Lastarria.
Una terraza sobre calle Merced
El diseño del Hotel Red One contempla unir y recuperar los dos inmuebles de Merced 379–385. El primer piso tendrá la recepción, un restaurante y locales comerciales con accesos independientes desde la calle.
En los niveles superiores se distribuirán las habitaciones, orientadas hacia Merced o hacia los patios interiores. El proyecto también considera nuevas instalaciones, accesibilidad universal y la recuperación de espacios que permitan mejorar la iluminación y ventilación natural.
La mayor transformación estará en la cubierta. Allí se proyecta una terraza mirador con bar, restaurante, vegetación y áreas exteriores. La fachada, en tanto, combinará tonos cálidos, elementos metálicos y una intervención compatible con el carácter patrimonial del sector.
Red One aún está en desarrollo. No se conocen públicamente la inversión ni el número definitivo de habitaciones, pero su inauguración está proyectada para 2027.
El nombre Cover sobrevivió durante más de dos décadas ligado a la noche santiaguina. Su siguiente proyecto ya no tendrá una pista de baile como centro: ofrecerá habitaciones y una terraza sobre una de las esquinas más conocidas de Lastarria.
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